No se trató simplemente de un conflicto armado entre el Estado y un grupo de creyentes obstinados, como a veces se presenta, sino de una fractura profunda entre un poder político que buscaba erigirse como autoridad total y una sociedad cristiana que se resistía a renunciar a su fe, incluso en los ámbitos más íntimos…
El mensaje en El Señor de los Anillos nos presenta la fórmula para experimentar un verdadero cambio y salir de los actuales sistemas de gobiernos totalitarios y tiránicos.
“No importa si el gato es blanco o negro, mientras cace ratones”— sintetiza el cambio de paradigma: la ideología deja de ser el criterio supremo y es reemplazada por la eficacia práctica.
El socialismo, incluso cuando se disfraza de nacionalista, es por naturaleza internacionalista. Su lealtad última no está con la nación concreta, histórica y cultural, sino con una ideología universal que se pretende válida para todos los pueblos y tiempos.